EN EL DÍA DEL TRABAJADOR Y LA TRABAJADORA

(Carta episcopal basada en Mateo 20,1-15)

«Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo».

(Mateo 20, 6-7)

El dueño de la viña salió a buscar trabajadores dentro del horario laboral que termina a las 6 de la tarde. Lo hizo muy temprano, a las 6 y 9 de la mañana. También al mediodía. Luego, a las 3 y 5 de la tarde. Y, especialmente a los que ingresan más tarde, les dice que les pagará “lo que sea justo”. Lo que llama la atención de este relato es que al final les paga el jornal completo (un denario en la época de Jesús) a cada uno, ¡como si hubieran trabajado todo el día!. Pero un detalle en medio de la historia, parece darnos la pista para entender la preocupación de fondo del contratista. Es cuando encuentra a las 5 de la tarde (casi terminando el día) a obreros que no tienen trabajo y les pregunta ¿por qué están aquí todo el día desocupados? Y ellos le dicen que “nadie les ha contratado”. Y finalmente, les paga el jornal completo de trabajo.

¿Por qué pagó de esta manera?, ¿no será que este dueño de la viña ve que más allá del horario establecido de un jornal completo en el día está en primer lugar la necesidad del trabajador?. Y a esto llama “lo que es justo”. Esto podría contener una propuesta descabellada, quizá una locura. ¿Cómo vamos a pagar más de lo que “merece” un trabajador? Una empresa puede quebrar si paga de esta manera, dirán algunos. Hasta aquí nuestro cuestionamiento puede ser válido. Pero notemos como empieza la historia: «el reino de los cielos se parece a un hombre, padre de familia, que salió a contratar…» Lo que dice Jesús es que la lógica del Reino que él predica no encaja en la lógica de este mundo. La manera de ver a un trabajador (obrero) es totalmente diferente a la manera en que lo puede ver la sociedad que no escucha el mensaje de Dios. Para Jesús, un trabajador no cuenta solo como mano de obra barata a quien hay que pagar según las leyes laborales y los horarios establecidos. Cuenta como ser humano a quien hay que ver con todas sus necesidades. ¡Esa es la lógica del reino y eso es lo justo! Comprender esto no es fácil, en el mismo relato surgen los reclamos desde el verso 12.

Tenemos el desafío de mirar con atención las necesidades de quienes están con nosotros; no solo en la iglesia, sino en los colegios, nuestro hogar, nuestro barrio y la comunidad en general. Requerimos buscar formas creativas para superar los legalismos que a veces limitan nuestra sensibilidad.

A propósito de esta fecha, más allá de dinero, podemos ofrecer diversas maneras de reconocer el trabajo con que se aporta a la sociedad. Y eso puede empezar desde nuestros pequeños gestos para con los trabajadores y trabajadoras cada día. Pero sobre todo, estar firmes en defender, en cualquier espacio donde nos encontremos, todo lo que contribuya al bienestar de ellos y ellas. Buscar, sin descansar la justicia, satisfacer las necesidades que tienen que cubrir quienes trabajan con y alrededor de nosotros. Entonces, y solo entonces, daremos plena fe que vivimos en la lógica del reino promoviendo su paz, su bondad y su justicia. Que Dios bendiga a cada trabajador y trabajadora.

Lima, 01 de mayo del 2023

Rev. César Llanco Zavaleta

Obispo de la Iglesia Metodista del Perú

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

VOLVER ARRIBA
error

Enjoy this blog? Please spread the word :)

RSS
Follow by Email
YouTube
Instagram
WhatsApp
Tiktok